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Revista quercus Posts

La importancia de los árboles

La importancia de los árboles radica no solo en su increíble belleza y majestuosidad, sino en el hecho de que cada uno de ellos representa un ecosistema completo que no solo promueve la producción de oxígeno en el ambiente, también purifica el aire y sirve de hábitat a diferentes especies de animales que los utilizan como su refugio y fuente de alimentación.

La importancia de los árboles

Los árboles tienen una función imprescindible dentro del planeta, ya que mantienen una constante fuente de oxígeno a través de su fotosíntesis con la que purifican el ambiente, retirando el dióxido de carbono producto de muchas de las actividades humanas rutinarias.

Por otro lado, la presencia de estos maravillosos ejemplares de la naturaleza ofrece espacios para el sano esparcimiento, con zonas provistas de sombra y senderos verdes que invitan a ser recorridos.

También está el hecho de que son cultivadas diferentes especies de árboles con el fin de alimentarnos con sus frutos, utilizar su madera en la fabricación de muebles y otros enseres, además de emplear los componentes presentes en sus tallos dentro de las industrias como es el caso de las resinas.

Ventajas que genera la presencia de árboles en un ambiente

Como todos sabemos, la presencia de ecosistemas forestales está favoreciendo la disminución del efecto invernadero experimentado durante los últimos años en el planeta.

Esto es logrado gracias a dos procesos a cargo de estos prodigiosos ejemplares de la naturaleza, con los cuales fijan y capturan el carbono presente en el ambiente, reduciendo sus emisiones y purificando la atmósfera.

Este carbono que absorben lo almacenan en sus raíces, hojas y tronco, finalmente es desplazado hasta el suelo en forma de materia orgánica al soltar sus hojas, desprender sus ramas viejas o simplemente cuando mueren; pero antes le aportan al planeta los siguientes beneficios:

  • La generación de oxígeno puro y limpio en la atmósfera.
  • Sustento alimenticio tanto para el hombre como diferentes especies animales.
  • Previenen la erosión del suelo y lo nutren con la generación de materia orgánica.
  • Disminuyen la contaminación acústica.
  • Nos protegen del sol y nos proporcionan refrescantes zonas para nuestro esparcimiento.
  • Brindan productos como la madera de alto valor para cubrir necesidades prioritarias de los seres humanos, al igual que son una fuente de sustento económico a nivel de la industria.
  • Embellecen los ambientes y ofrecen paisajes verdes únicos e irrepetibles, pues cada árbol lleva en su crecimiento muchos años que lo hacen ser emblemático en muchas localidades.
  • Los árboles sirven de hábitat para diferentes animales e insectos que son indispensables dentro de la cadena alimenticia.

Cuando cultivas un árbol estás aumentando la esperanza de vida de los seres humanos, promueves un ambiente dentro del cual disfrutan de un clima libre de contaminación y dotado de un paisaje que propicia un mejor estado de ánimo con el solo hecho de observar cómo crece, florece y hasta da frutos en función de su especie.

El árbol más viejo del mundo se encuentra en Chile y cuenta con aproximadamente unos 5.500 años ¿te imaginas todos los acontecimientos históricos de los cuales ha sido testigo?

Este personaje natural vive en el Parque Nacional Alerce Costero, ubicado a unos 800 kilómetros del sur de Santiago de Chile y sigue manteniendo su vigor, seguido de cerca por un pino de California en los Estados Unidos que cuenta con unos 4.853 años.

Todo esto nos demuestra que la naturaleza es mágica y prodigiosa, mientras que los árboles han sido creados con el fin de ayudar a la conservación del planeta, pero requieren de muchos años para alcanzar una adecuada altitud. Sin embargo, pueden ser cortados en prácticamente pocos minutos.

Sin ánimos de ir en contra del progreso o frenar la utilización de los árboles, la importancia de estos seres vegetales amerita que se tomen medidas para que su explotación sea controlada y por cada uno de ellos que se corte, deberían ser plantados al menos  otros 10, ya que no todos llegarán a sobrevivir como el “Gran abuelo” de Chile.

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¿Qué es la flora y cómo conservarla?

Conoce ¿Qué es la flora y cómo conservarla?, en un ambiente que necesita de su presencia para mantener en equilibrio todos los ecosistemas, incrementar la calidad de vida de las ciudades, colegios, comercios y hogares, entre muchos otros lugares donde promueve la purificación del aire, la generación de sombra y elementos que sirven para sustentar todo lo que nos rodea.

¿Qué es la flora?

Bajo el término de flora se engloba todo un conjunto de especies vegetales tanto nativas como introducidas dentro de una región geográfica, las cuales caracterizan con su presencia un determinado período geológico e identifican a su vez diferentes ecosistemas.

La denominación de flora nace de una palabra que dentro del idioma latín hace alusión a la diosa romana de las flores y que se ha popularizado para identificar a este tipo de especies presentes en el mundo.

Muchos países se destacan como megadiversos en lo que a flora se refiere, contando con al menos el 70% de las especies que han sido identificadas en el planeta, siendo este el caso de Australia, Brasil, China, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Filipinas e India; seguidos de algunos otros.

¿Cómo conservar la flora del planeta?

El conocimiento de lo que es la flora y cómo conservarla es un tema que debe ser abordado en todos los ámbitos de la vida, se les debe enseñar a los niños desde pequeños el amor por la naturaleza, aprender a respetar y a seguir buenos hábitos para su conservación.

Nada más gratificante que sembrar una semilla, observar cómo se va desarrollando con tan solo suministrarle tierra fértil y agua, para que luego de cierto tiempo nos brinde una hermosa flor que llena con su agradable aroma el ambiente y embellece cualquier rincón de una estancia.

Pero la conservación de la flora va mucho más allá que sembrar una semilla o plantar un árbol, es un tema que abarca desde sus cuidados hasta el mantenimiento del suministro constante de agua y el respeto de sus límites.

También existen otras medidas gracias a las cuales se promueve su conservación, como las que se citan a continuación:

  •         Establecer áreas protectoras para especies representativas de la flora que se encuentran actualmente en peligro de extinción.
  • Evitar el derroche de agua, especialmente en aquellas zonas donde suele escasear durante prolongadas épocas del año.
  •       Plantar árboles, sembrar semillas, arbustos, flores y todo tipo de vegetales, ya que todos ellos entran dentro del reino Plantae.
  •       Conservar la limpieza de los terrenos, evitando la proliferación de basura en ellos y agentes contaminantes que son absorbidos por la tierra, desmejorando la calidad de sus nutrientes.
  •       Aprovechar todos los recursos disponibles a nuestro alcance, reutilizando para reducir el consumo de elementos vegetales provenientes de la tierra.
  •       Controlar la presencia de fuego tan pronto es detectada, pues se trata de un elemento que se extiende rápidamente al ser avivado por el viento, con consecuencias devastadoras para la flora que es alcanzada a su paso.
  •     No quemar productos químicos en el ambiente, ya que son absorbidos por las plantas y les ocasiona deterioro a nivel de todos sus sistemas, generando su muerte en el peor de los casos.
  •   Es preciso utilizar lo menos posible los recursos forestales disponibles y en caso de ser necesario, deben ser reemplazados con creces para complementar el tiempo que les llevará llegar al nivel alcanzado por los que son talados.

Entender qué es la flora y cómo conservarla es cuestión de educación y formación de un criterio de preservación al que deben ser acostumbrados todos los seres humanos desde pequeños.

A muchos nos encanta cortar las flores simplemente por diversión sin detenernos a pensar que al estar en su planta, conservan por más tiempo su aroma y belleza natural.

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¿Cómo contribuir con el cuidado del medio ambiente?

Aprende ¿Cómo contribuir con el cuidado del medio ambiente? como medida para conservar la vida en el planeta en una época donde se encuentra en riesgo debido a la incidencia de cambios climáticos, contaminación atmosférica y proliferación de basura en nuestros mares, atentando contra la riqueza natural presente en sus hábitats.

¿Qué es el medio ambiente?

El medio ambiente es todo el entorno que nos rodea, en el que están presentes desde componentes naturales, físicos y químicos hasta biológicos, los cuales mantienen una constante interacción que es propia de su naturaleza e indispensable para mantener en equilibrio todos los elementos del planeta como lo son aire, tierra, agua y fuego.

Este término también engloba otros factores como los valores naturales, sociales y culturales presentes en una región del mundo, los cuales influyen directamente en la vida de quienes residen en ellas, bien sea que se trate de plantas, animales o seres humanos.

De hecho, los mayores agentes contaminantes a los que está expuesto el ambiente son generados a causa de las actividades rutinarias del hombre, a la realización de procesos indispensables para la producción de sus alimentos, bienes y servicios.

En especial, a causa de la acumulación de basura, una falta de educación en las normas de higiene para su adecuada recolección, el uso irracional y desmedido de los recursos naturales y la utilización masiva de medios de transporte que alteran la calidad del aire presente en la atmósfera.

¿Cómo contribuir con el cuidado del medio ambiente?

Existen formas sencillas para proteger el medio ambiente y frenar el peligro inminente que pone en riesgo la vida del planeta, especialmente debido a la presencia de contaminación, deforestación y reducción de sus niveles de biodiversidad; para ello debes tomar en consideración las siguientes acciones:

  • Ahorra agua, no la derroches; cierra la llave cuando no la utilices, pues es un líquido vital para hidratar a todos los seres vivos y gracias a la cual se mantienen durante largos períodos aún sin consumir alimentos.
  • Separa la basura, no todo lo que desechas debes botarlo en el mismo lugar; pues hay componentes que llevan mayor cantidad de tiempo para degradarse y otros pueden ser dotados de una nueva vida útil.
  • Administra y recicla el papel, un desecho con gran potencial de reutilización, suministrando un uso diferente al provisto durante su origen inicial.
  • Reutiliza el plástico que uses, ya que puedes emplearlo de muchas otras formas, bien sea como macetero para sembrar una planta, contenedor de agua potable o para el almacenamiento de productos de limpieza.
  • Utiliza el transporte público cada vez que te sea posible a fin de evitar el consumo de gasolina y disminuir las emanaciones de CO2 presentes en el ambiente a causa de la combustión propia de la mayoría de los medios de transporte.
  • Aprovecha la bicicleta para dirigirte en tramos cortos y medianos, además esto te reportará enormes beneficios en el mantenimiento de tu condición física.
  • Elige caminar cuando debas desplazarte por  trayectos cortos o realiza rondas con tus amigos y familiares en las que se turnen para el uso de un solo coche y el traslado de todos.
  • Adquiere bombillas de bajo consumo y apaga las luces cuando no te encuentres dentro del ambiente que iluminan, además de todos aquellos dispositivos que estén encendidos pero no estés utilizando.
  • Raciona el uso de la calefacción y del aire acondicionado, encendiéndolos solo cuando te encuentres en el ambiente climatizado por ellos.
  • Aprovecha la luz natural cada vez que sea posible y enciende las luces artificiales solo en momentos estrictamente necesarios.
  • Utiliza bolsas ecológicas, reusables y todas aquellas que te sirvan para el transporte de alimentos y productos.
  • Practica turismo sostenible con el empleo de recursos creados por tus propios medios, como el uso de paneles solares, fuentes de energía aprovechada de la fuerza generada por las corrientes de agua y más.

Sin duda, es fácil encontrar formas de contribuir con el cuidado del medio ambiente. De hecho, es un factor que ha estado ante tus ojos durante la incidencia de la pandemia, cuando prácticamente el mayor porcentaje de la actividad humana se detuvo.

Esto permitió la purificación del aire en el cielo, la reducción de la contaminación sónica y el vuelo libre de muchas aves que comenzaron a desplazarse de un lado a otro de una forma diferente a la manifestada hasta esta época de crisis.

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Conoce el género Quercus

Conoce el género Quercus, dentro del cual son clasificadas taxonómicamente especies como el roble, la encina y el alcornoque; árboles de gran porte y potencial, con amplios usos dentro de la industria, farmacología, botánica, alimentación, construcción y versatilidad empleada por nuestros ancestros en el curtido de pieles.

¿Qué es el género Quercus?

Mediante el término Quercus proveniente del latín se identifica a todos aquellos árboles de la familia de la fagáceas, como es el caso de la encina, alcornoque y el roble; clasificados como miembros del Reino Plantae, División Magnoliophyta, Clase Magnoliopsida y Orden Fagales.

Características de las especies representativas del género Quercus

El género Quercus está compuesto tanto por árboles como por arbustos con follajes que van desde permanentes a caducifolios y marcescentes, con flores masculinas presentes en sus amentos e inflorescencias complejas colgantes. Cada una de las flores está provista de entre cuatro y diez estambres.

Por otro lado, las flores femeninas se presentan de forma aislada u organizada en cabezuelas o espigas. Poseen óvulos anátropos, tres estigmas y son protegidas por una estructura en forma de escama que al madurar sirve de cúpula para la formación de una bellota, denominación dada a su fruto.

La corteza de los ejemplares representativos del género Quercus suele mostrar una apariencia lisa cuando es jóven, la cual se va agrietando con el paso de los años.

Este género cuenta con especies de alto valor para los seres humanos, primordialmente por la calidad de su madera, usos de su corteza y obtención de taninos ricos como curtientes, además de que algunos de sus frutos son comestibles.

La presencia del género Quercus en muchos espacios naturales le imprime belleza a los territorios y sirve de alimento para algunas especies animales, mientras que promueven la regeneración vegetativa de las tierras gracias a los brotes de su raíz y la distribución de su cepa a cargo de muchas aves.

Distribución del género Quercus

Se han identificado hasta la fecha entre 400 y 600 especies representativas del género Quercus, las que están distribuidas a lo largo de Norteamérica, Sudamérica, Europa y Asia Occidental.

Una de las naciones más ricas en lo que al género Quercus se refiere es México, donde es denominado encino y se encuentran al menos 125 especies diferentes, lo que lo convierte en el árbol más común dentro de esta nación.

Por otro lado, en Estados Unidos y Canadá se concentran unas 60 especies del género Quercus mientras que en otras naciones de Centroamérica y Sudamérica existen aproximadamente unas 45 especies. Algunas de las cuales son especialmente apreciadas para el comercio.

Este género cuenta con una especie muy apreciada desde el punto de vista forestal como es el roble, denominado Quercus robur, el cual domina grandes extensiones como la vertiente atlántica de Europa.

Es conocido en regiones como Galicia bajo el nombre de carballo, en Asturias como carbayu, en Cantabria bajo el nombre de cajiga y haritza en las tierras del País Vasco.

Otra de las especies de este género apreciadas es el roble albar con capacidad para crecer en suelos húmedos y en regiones más septentrionales; pero no son empleados en la silvicultura debido a que disponen de un crecimiento lento, a pesar del alto valor de su madera.

También son ejemplares propios del género Quercus los encinos y los alcornoques, entre los que se aprecian muchas especies como Quercus acerifolia, quecus alcaulis, Quercus alba, Quercus arizonica, Quercus argentata, Quercus bicolor y otras, ya que se han identificado al menos 600 hasta el momento.

Algunas de estas especies se extienden incluso a lo largo de zonas secas como la del Quercus pyrenaica, presente en la península Ibérica, otras son parte de muchos parques, reservas naturales y ambientes vírgenes.

Sus especies forman parte de los denominados robles blancos, que muestran gineceos cortos con bellotas que maduran en 6 meses y que al probarlas se percibe un sabor amargo y ligeramente dulce.

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