Hemeroteca :: 01/05/2007
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Comportamiento animal

Huevos, plumas, picos, patas...

Última actualización 01/05/2007@00:00:00 GMT+1
Las diferencias anatómicas oculares entre aves y humanos hacen que percibamos los colores de forma distinta. Por ejemplo, ellas son capaces de apreciar una mayor gama de tonos y, sobre todo, pueden detectar la radiación ultravioleta.
Basta echar un vistazo a nuestro alrededor para darnos cuenta de la enorme variedad de colores que ofrece la naturaleza. Hay pájaros, por ejemplo, de coloración azul intensa como nuestro pinzón del Teide (Fringilla teydea), el rabilargo (Cyanopica cyanus) o la carraca (Coracias garrulus); otros tienen algunas partes de su plumaje teñidas de un rojo bien patente, como el pardillo común (Carduelis cannabina) o el piquituerto (Loxia curvirostra); e incluso los hay con parches de tonos muy diferentes, como la perdiz roja (Alectoris rufa) o la urraca (Pica pica). Esta variación cromática del plumaje es asimismo patente en otros rasgos de las aves, como la coloración del pico y de las patas. Así, mientras que el pico de las malvasías cabeciblancas (Oxyura leucocephala) es de un color azul intenso, el de los flamencos (Phoenicopterus ruber) luce un llamativo rosado carmesí. En otros grupos animales, como anfibios y reptiles, los patrones de coloración también pueden ser enormemente diversos, tanto entre especies distintas como dentro de una misma especie. Y, por supuesto, entre la vegetación que nos rodea podemos encontrar flores de prácticamente todos los colores imaginables.
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