Hemeroteca :: 01/10/2006
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Opinión
Última actualización 01/10/2006@00:00:00 GMT+1
A partir del estudio del hábitat del mochuelo boreal, se ha formulado una serie de recomendaciones a gestores forestales de Cataluña y Andorra para compatibilizar el aprovechamiento de los bosques subalpinos pirenaicos con la conservación de la especie. Es una apuesta por los usos tradicionales como garantes de la biodiversidad, frente a criterios conservacionistas más estrictos.
El aprovechamiento tradicional de los bosques pirenaicos ha coexistido hasta nuestros días, con mayor o menor éxito, con la presencia de aves y mamíferos ligados estrictamente a estos ambientes. Sin embargo, esto ha cambiado notablemente. El papel esencialmente productor de abetos (Abies alba), pinos albares (Pinus sylvestris) o pinos negros (Pinus uncinata) ha perdido buena parte del protagonismo de antaño y ha derivado con el paso del tiempo hacia un uso más social.

Hoy en día la dependencia exclusiva de multitud de pequeños municipios pirenaicos de las subastas anuales de madera de los bosques subalpinos se puede considerar casi marginal, si bien en muchos casos contribuye en mayor o menor medida a las arcas municipales.
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