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Na española cuenta con doce especies de lapas

Última actualización 01/04/2006@00:00:00 GMT+1
Por habituales y bien conocidas, se diría que las lapas prosperan sin enfrentarse a los problemas que afectan a otros seres vivos. Nada más lejos de la realidad. Son, sin duda, los invertebrados marinos más amenazados, como ponen de manifiesto Patella ferruginea y Patella candei, dos especies de nuestras costas que viven, respectivamente, en el Mediterráneo occidental y en las islas Canarias.
Pegado como una lapa” es expresión de uso común y no sólo en el idioma castellano. Pero, aunque seguramente el lector habrá visto en muchas ocasiones sobre las rocas del litoral a estos animales de aspecto y actitud un tanto minerales, es probable que no sepa casi nada acerca de ellos, ni siquiera a qué se debe ese proverbial poder suyo de fijación que ya impulsó al naturalista romano Claudio Eliano a escribir lo siguiente: “Todo aquel que intenta arrancar una lapa no sólo acaba por reírse de su inútil esfuerzo sino que ofrece motivo de risa a los demás, porque, aunque tuviera los dedos de Hércules, es imposible que salga triunfante de su intento.”
Las lapas son moluscos gasterópodos –o sea, caracoles–, aunque al no tener una concha en espiral difícilmente se reconocen a primera vista como tales. En realidad sí poseen ese tipo de concha, pero sólo durante su fase larvaria o planctónica. En esa etapa de su vida, la protoconcha o esbozo de la concha presenta una torsión espiral con enrollamiento a la derecha, como la de cualquier otro caracol. Algunas especies conservan de adultas una leve espiral en el ápice de sus conchas, pero la inmensa mayoría la pierden cuando crecen y desarrollan la forma cónica, o de sombrero chino, característica de todas las lapas. Ese cono de carbonato cálcico, rugoso y frecuentemente erosionado por fuera, pero recubierto de suave y lustroso nácar por dentro, es lo único que solemos ver de una lapa. Es al despegarla cuando podemos apreciar mejor que se trata de un caracol, por su cabeza con un par de tentáculos sensoriales en cuya base se encuentran los ojos y por su pie muscular, que les sirve para desplazarse y que, por estar adaptado a funciones de fijación, es casi circular. La impresión del músculo que sujeta el pie y las vísceras a la concha es apreciable en ésta como una línea ovalada de distinta coloración que recibe el nombre de vírgula, debido a que en muchas especies recuerda lejanamente el contorno de las imágenes aureoladas que representan a la Virgen María.
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