Hemeroteca :: 01/01/2007
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Cuaderno de campo

El uso del olfato para defenderse o aparearse

Última actualización 01/01/2007@00:00:00 GMT+1
El universo sensorial de los humanos es básicamente visual y sonoro, así que nos resulta difícil entender lo que no vemos u oímos. En concreto, la capacidad de los humanos para detectar olores en el agua es muy reducida si la comparamos con la de otros muchos animales. Quizá por eso nos resulta tan desconocida la
comunicación química de los anfibios en el medio acuático.
En determinados ambientes, detectar sustancias químicas a concentraciones que serían despreciables incluso para muchos aparatos sofisticados de análisis, es fundamental para la supervivencia. Allí, sentidos como la vista o el oído pueden tener una utilidad limitada y los animales han desarrollado el olfato hasta extremos insospechados. Por supuesto, inevitablemente unida al olfato, han adquirido la capacidad de producir y emitir al ambiente infinidad de sustancias olorosas que enriquecen lo que se suele denominar “comunicación química”. Estas sustancias químicas producidas por un animal y liberadas al ambiente para que sirvan de estímulo y provoquen una reacción en otros individuos de la misma especie se denominan “feromonas”. No obstante, dichas feromonas también pueden aportar información a miembros de otras especies.
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