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Hemeroteca :: Edición del 01/11/2010 | Salir de la hemeroteca
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Hay un intenso debate sobre las posibles razones de esta estrategia

Por José Antonio López Sáez

Última actualización 20/10/2010@13:43:26 GMT+1
Todos apreciamos la belleza de esa sinfonía de colores que interpretan en otoño los árboles de hoja caediza. Sin embargo, botánicos y fisiólogos se preguntan si hay razones de peso para que unas especies sigan esta estrategia y otras mantengan su follaje siempre verde. ¿Cuáles son las ventajas del cambio de coloración? De haberlas, deben compensar sin duda el esfuerzo requerido a la planta.

El color otoñal de muchos árboles de las regiones templadas es uno de los fenómenos más espectaculares de la naturaleza. El 21 de septiembre marca el equinoccio de otoño en el Hemisferio Norte y señala, no sólo el inicio de una nueva estación, sino también el comienzo de una profunda transformación en la poesía visual de los bosques caducifolios. Con la llegada del otoño, muchos árboles y arbustos de hoja caduca visten sus hojas de tonalidades amarillas, naranjas, rojas u ocres, un mosaico de colores que despierta los sentidos pero que a su vez suscita numerosos interrogantes. ¿A qué se debe este arco iris foliar? ¿Por qué colores rojos o anaranjados? ¿Cuál es la razón de que algunas especies no sufran cambios?
En ambos hemisferios, donde el dominio del bosque caducifolio (o mixto con coníferas) encuentra su esplendor, se produce una explosión de colores al llegar el otoño. Es en estas regiones templadas de latitudes medias (40-50º N en Europa, 28-43º N en Norteamérica y 33-41º S en el Hemisferio Sur), normalmente bajo un régimen de clima continental, con precipitaciones regulares durante todo el año y dos estaciones –cálida y fría– bien marcadas, donde robles, castaños, avellanos, abedules, hayas, magnolios, tuliperos, olmos, carpes, tilos, arces y muchas otras especies de hoja caduca sufren una transformación radical difícilmente comparable a cualquier otro evento natural. También hay bosques deciduos en zonas tropicales y subtropicales, aunque su respuesta no se debe tanto a la estacionalidad de las temperaturas sino de las precipitaciones.

A lo largo de este artículo intentaremos dar respuestas al misterio de los bosques otoñales que ocupan gran parte de Europa (desde el Atlántico hasta los Urales), América del Norte (Canadá y este de Estados Unidos), Asia oriental (China, Corea y Japón), Suramérica (sur de Chile) y Oceanía (Tasmania, parte de Nueva Zelanda y sureste de Australia).
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