Hemeroteca :: 01/10/2005
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Opinión

Tribuna

Última actualización 01/10/2005@00:00:00 GMT+1
Las tortugas mediterránea y mora siguen aún
acosadas por la captura y venta de ejemplares.

Parecía que el problema había desaparecido tras la protección legal de estas especies amenazadas. Pero, hoy en día, la dispersión de competencias y
responsabilidades a escala administrativa es
aprovechada para traficar con ellas

al margen de la ley.
En 1990 vio la luz el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, a raíz de la aprobación el año anterior de la Ley 4/89 de Conservación. Nuestras dos tortugas terrestres autóctonas, la mediterránea (Testudo hermanni) y la mora (T. graeca), fueron incluidas en la categoría “De interés especial” y quedó prohibido mantener y criar en cautividad, así como vender, ambas especies.

En 1973 había sido firmado el Cites, que otorgó a ambas especies el máximo nivel de protección, al incluirlas en el Apéndice I de este convenio regulador del tráfico internacional de vida silvestre. Se impedía así la importación y venta fuera de nuestras fronteras de ejemplares capturados del campo.
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